Las singularidades de algunos agujeros negros sí podrían ser observables

NC&T) Albert Einstein teorizó que las estrellas más grandes que el Sol pueden colapsarse y formar singularidades, objetos tan compactos y densos que las leyes de la física convencional no funcionan dentro de ellos.

Los astrónomos han encontrado evidencias indirectas de estos objetos, los cuales son conocidos popularmente como agujeros negros debido a que ni siquiera la luz puede escapar de su interior. Eso los hace parecer negros frente al resto del universo.

Y, a pesar del respaldo generalizado a esa característica fundamental de los agujeros negros que motiva su adjetivo, Kip Thorne y John Preskill, dos expertos en cosmología relativista del Instituto Tecnológico de California, han sugerido durante más de una década que las singularidades desnudas podrían existir en ciertos casos. Ahora, Arlie Petters (Universidad Duke) y Marcus Werner (Universidad de Cambridge) han ideado una manera para detectar su posible presencia.

Los astrónomos no pueden afirmar con toda certeza que todos los agujeros negros son realmente negros, dado que nunca se ha logrado con el instrumental de observación penetrar por completo a través del vórtice de materia exterior que rodea y obscurece tales objetos a modo de telón. Como evidencia principal, los científicos sólo pueden señalar los efectos que tales campos gravitatorios descomunales ejercen sobre la materia circundante, y que delatan la ubicación del astro. Esos efectos incluyen las órbitas muy alteradas de estrellas cercanas o emisiones de radiación altamente energéticas emanadas de la materia del vórtice.

Un agujero negro supermasivo podría encontrarse en el centro de nuestra propia galaxia. (Foto: Duke U.)

Para su estudio, Petters y Werner partieron de la posibilidad, a la que ciertos cálculos apuntan, de que un agujero negro podría ser despojado de su horizonte de sucesos y convertirse en una singularidad desnuda si su momento angular (un efecto de su giro) es mayor que su masa. Eso podría traducirse en un giro de unos pocos miles de rotaciones por segundo en el caso de un agujero negro con un peso cercano a 10 veces el de nuestro Sol.

En el caso de alcanzar las condiciones requeridas, los cálculos de Petters y Werner demuestran que la gravitación masiva de una singularidad desnuda alteraría la luz de las estrellas o galaxias detrás de ellas de maneras reveladoras, potencialmente detectables por los astrónomos usando instrumentos existentes o disponibles a corto plazo.

En el estudio, esas posibles maneras son descritas por seis ecuaciones diferentes.

~ por hadeshope en noviembre 13, 2007.

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